De amor y 'chiquilladas'

Y le miró a los ojos, y sabía que nada malo les podía pasar. Hacía tiempo que ella le había mostrado su fortaleza pero él, por aquel entonces, no le dio importancia a lo que quería demostrarle. Ahora estaban raros, algo pasaba. Todo dependía de su voluntad de estar juntos. Pensaban que estaban pasado una de las peores crisis de su relación, pero no sabían que todo era una 'chiquillada', que todo bache tiene su solución.


Hace meses, a tenor de las negociaciones establecidas para intentar formar un nuevo gobierno para Navarra, ya habíamos hablado de las diferencias y matices existentes entre UPN y el PP. Estas se centran, frente a otras opciones más liberales y centralistas, en la defensa acérrima de un régimen foral propio por parte de los regionalistas y en la consecuente herencia de militantes pertenecientes al ya pasado y nutrido movimiento carlista. Aún así, todavía hay muchos que ven en los navarros uns simple marca electoral del Partido Popular. En términos pragmáticos puede que lleven razón, pero en cuanto entramos en un análisis más ideológico (por lo tanto sentimental) vemos que la realidad de voto dista mucho de la esencia política.


Dentro de este marco posiblemente asumible vemos que en lo que nos encontramos en la actual relación entre ambas formaciones es un estado de simbiosis total. UPN beneficia tanto al PP como lo hace el PP a UPN. En esto, los foralistas permiten con el actual pacto una mayor implantación de las ideas 'populares' en la comunidad foral para afrontar las tan temidas elecciones generales. De ahí viene la actual aportación navarra en el Congreso de los Diputados y en el Senado. Vemos así que UPN sería la punta de lanza para conseguir esos diputados que tan apreciados se pueden convertir en unas elecciones generales que cada vez resultan ser más ajustadas aparte de ser un elemento aglutinador del centro-derecha en la comunidad foral. Por su parte, el PP permite una mayor proyección de UPN a nivel nacional. ¿Quién conocería a la formación de Miguel Sanz si no fuera por la simbiosis mantenida con el principal partido de la oposición?


Ahora parece que muchos están preocupados por la decisión tomada por UPN acerca de su posible abstención en los Presupuestos Generales de 2008. Es lógico que lo estén, pero no tendrían que estar asombrados ni tampoco deberían tachar tal estrategia como una traición. Más bien, mal que les pese a muchos, nos encontramos ante un ejercicio de independencia de un partido que nació con una identidad propia y que decidió unirse al PP de forma voluntaria. Traición sería votar esa abstención si UPN hubiera emanado de las filas 'populares'. Quien no quiera ver esto está cegado por un proceso de intento de asimilación que se ha intentado llevar a cabo desde determinados sectores de Génova.


Eso sí, el problema no debería erradicar en eso. Lo embarazoso de la actual situación está en la no aceptación de las decisiones tomadas por un partido de carácter regional que tiene representación en Madrid gracias a, en gran medida, ser la marca electoral del Partido Popular en los comicios nacionales. UPN siempre ha tendido hacia un respeto de la disciplina de voto (¿democrática?). Ahí es donde nos deberíamos fijar para poder afirmar que la relación entre el PP y los foralistas puede ser fuerte pero que necesita un marco donde el grado de actuación navarra sea acorde con los postulados defendidos por el partido.


En todo esto, deberíamos tener en cuenta la existencia de varias opiniones dentro de quienes gobiernan Navarra. Muchos, al igual que la ejecutiva regional, defienden esa abstención que podría resultar un gesto de agradecimiento hacía quienes les permiten seguir en los sillones de Pamplona. No sabemos si para mostrar ese agradecimiento ha habido una presión anterior; es posible. Otros se acercan más a las posiciones defendidas desde Madrid con las que se defiende una oposición frontal al ejecutivo de Rodríguez Zapatero. Unos ven más útil, como ha dicho Sanz esta mañana en los micrófonos de la SER, presentar disposiciones transitorias que modifiquen poco a poco los presupuestos. Otros creen que es mejor mostrar ese rechazo de primeras.


Pero todo se arreglará. Volverá el 'buen rollito' y las 'chiquilladas' quedarán en eso: en simples juegos de autoafirmación.

Comentarios

Sdan ha dicho que…
La disciplina de voto me parece una barbaridad. Pero como tú bien dices, tanto le debe UPN al PP como a la inversa, así que no las aguas se calmarán tarde o temprano por cuestión de rentabilidad.

Saludos desde París.
Duende Crítico ha dicho que…
A mi me parece igual que a tí Sdan. La disciplina de voto lleva implícita un carácter antidemocrático, un valor que brilla con luz propia dentro de las formaciones que, paradójicamente, defienden la democracia. UPN y PP se deben mucho entre sí, así que no pasará nada con la abstención en los presupuestos.

Saludos desde Madrid (ojalá fueran desde el extranjero ;) )
Café para todos ha dicho que…
Bueno, yo creo que esto es más una estrategia electoral que otra cosa, sobre todo por parte de UPN. Es una apuesta muy arriesgada por parte de los regionalistas navarros, porque las consecuencias de una ruptura entre ambos partidos provocaría el desgaste y la división en dos bloques del centroderecha navarro, que actualmente está en el poder "por los pelos", y gracias a una estrategia casi incomprensible por parte del PSOE.

En todo caso, yo no acabo de verlo claro. Miguel Sanz fue, hasta hace poco, más papista que el Papa con todo esto de la unidad de España, el vender a Navarra a ETA y esas cosas. De ahí que no entiendo ese cambio radical de actitud: de alma mater de la (ahora fracasada) estrategia del PP a ser acusado de cómplice de ZP, hay un buen trecho.

En todo caso, el PP debe reflexionar... Que sea el partido mayoritario no le otorga derecho de pernada sobre los pequeños. Esa es la diferencia entre ser un partido democrático que acepta las minorías y un partido que juega al todo o el nada.

Ah! Por cierto, saludos desde Arnedo. jejejejejje
Duende Crítico ha dicho que…
Bernat, al contrario que tú no lo veo como una estrategia política encaminada a la obtención de votos. Creo que nos encontramos ante un ánimo de expresión de la singularidad de UPN ninguneada durante muchos años por el Partido Popular. Esto no quiere decir que las ideas "upenistas" hayan cambiado un ápice: siempre han sido foralistas, contrarios a la unión con el País Vasco y firmes defensores de la unidad de España. Lo único que quieren es sentirse importantes, ni más ni menos.

Saludos desde la capi.