
Barack Obama ha demostrado estar dispuesto a conseguir las mejores condiciones económicas en las relaciones entre el gigante asiático y Estados Unidos. En una comparecencia sin preguntas (irónico cuanto menos ya que Obama defendió la libertad de expresión y de prensa en un acto con universitarios chinos) Hu Jintao afirmó que las reuniones con su homólogo norteamericano se han desarrollado en una atmósfera "sincera, constructiva y fructífera". Y sí, ha sido fructífera en diversos temas de interés común. A saber:
- Defensa del libre comercio: China está muy preocupada con las promesas electorales que en su día hizo Barack Obama. Entre estas se encuentra el posible aumento de aranceles para determinados productos venidos del exterior con el fin de proteger a la industria estadounidense. Es un hecho que la República Popular de China rechaza esas posibles tasas que puedan sufrir productos como el acero o los neumáticos. También es cierto que EE.UU. está interesada en la apertura comercial para introducir parte de sus exportaciones en el país asiático.
- Lucha contra el cambio climático: como indica 'El País', ambos países producen cerca del 40% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Hay que decir que este apartado ha quedado más bien en las bonitas palabras y en el 'compromiso' de llegar a acuerdos. Y es que tanto China como EE.UU. han reconocido que será difícil llegar a un acuerdo claro y rotundo para la próxima cumbre de Copenhague, que estaba llamada a ser el próximo Kioto ecológico.
- Tíbet y DD.HH.: EE.UU. ha instado al diálogo con el Dalai Lama para avanzar en la resolución del conflicto tibetano. Algo curioso si tenemos en cuenta que Obama no se reunió con el dirigente religioso en su visita a Washington, haciendo un guiño a Pekín. China, por su parte, calla y tira balones fuera de su tejado. Lo único que ha dicho el dirigente comunista es que el Presidente de EE.UU. también defiende "el principio de una única China". Por su parte, el tema de los DD.HH. en China ha pasado desapercibido, a pesar del gesto que tuvo Obama con varios universitarios.
- Corea del Norte e Irán: los dos países han afirmado el deseo de unir fuerzas para un posible diálogo con el régimen juche. Mientras, desean que Irán proporcione las condiciones necesarias para asegurar la seguridad internacional.
¿Conclusiones? La agenda de Obama en China ha ido dirigida en la consecución de unos determinados intereses para su nación. Resulta lógica esta postura pero EE.UU., como adalid de la democracia que es y se cree, debería haber puesto la carne en el asador en la defensa de los DD.HH. en toda China, tanto para las minorías como para sus ciudadanos. No lo ha hecho porque en frente tiene a una potencia que está llamada a desbancarle. Esa es la realidad.
Un fiasco bastante gordo ha sido el de la no consecución de acuerdos en el tema de cambio climático. China depende en gran parte de su contaminante industria para seguir creciendo y ofreciendo productos al mercado mundial. Saben que si se dedican ahora a invertir en energías más limpias, esos buenos resultados económicos no podrían ser posibles. Una vez más, la debilidad estadounidense se hace patente ya que no puede influir en asuntos de interés global. También es verdad que EE.UU. tampoco está demasiado interesado en esa reducción radical de gases.
Por su parte, el tema de Corea del Norte e Irán, así como el de la defensa del libre comercio, ha sido uno de los grandes avances. Ambos países estaban dispuestos a llegar a acuerdos en este aspecto y eso se ha notado.