Los "últimos" coletazos de Sendero Luminoso

PUBLICADO EN 'MIRADAS DE INTERNACIONAL'


Queda lejos en la memoria del pueblo peruano aquellas décadas en las que la violencia se ejerció bajo el paradigma de un denominado “conflicto armado interno” en el que la muerte y la violación de los Derechos Humanos más elementales era el pan de cada día. Años en los que Sendero Luminoso, el Movimiento Revolucionario Túpac (MRT), Amaru, los grupos paramilitares e incluso el estado peruano atacaron deliberadamente a la población civil bajo diversos pretextos. Pero la violencia generalizada quedó atrás cuando el MRT fue prácticamente desarticulado en el plano militar y Sendero Luminoso sufrió el golpe casi definitivo de la captura de su líder Abimael Guzmán Reynoso -más conocido como Presidente Gonzalo- en 1992, bajo presidencia de Alberto Fujimori.

Desde entonces, el grupo terrorista maoísta apenas ha desarrollado actuaciones esporádicas y sólo ha atacado las fuerzas de seguridad en regiones alejadas de Lima. Una excepción a esta estrategia la constituye el ataque realizado en junio de 2003 cuando un grupúsculo de Sendero Luminoso tomó como rehenes a 68 empleados de la compañía argentina Techint y a tres policías. Esta era la particular respuesta de la organización al proyecto de Gas de Camisea en el que dicha empresa estaba trabajando para transportar gas desde Cusco a Lima. Sendero Luminoso quedaba atrás y tras él nacían nuevas facciones terroristas englobadas dentro del “neosenderismo” en el que podemos situar a Proseguir o el VRAE. El gobierno liderado por Ollanta Humala calcula que, en la actualidad, dichos grupos apenas suman un centenar largo de militantes en la región del río Ene y Apurímac y en la zona oriental de Perú, pero sus acciones terroristas han despertado gran precaución entre las autoridades que, dicho sea de paso, han ido cosechando grandes éxitos en la lucha contra estas organizaciones.

Proseguir fue el responsable de retomar la lucha guerrillera en 2003 a través del ataque a Techint. A pesar del éxito de este primer ataque, por el que se sospecha que percibió un suculento rescate, la Policía peruana consiguió arrestar a varios de sus líderes entre ellos Florentino Cerrón Cardozo, alias “Marcelo” y Jaime Zuñiga, alias “Cirilo” o “Dalton”. La ofensiva que los cuerpos de seguridad del estado lanzaron contra Proseguir se saldó con la desarticulación de varios campamentos senderistas y la liberación de indígenas que vivían bajo condiciones de virtual esclavitud.

El papel del Camarada Artemio

Hay que trasladarse hasta 2004 para presenciar una nueva metamorfosis de los grupos neosenderistas cuando Florindo Eleuterio Flores Hala, alias Camarada Artemio, afirmó en una entrevista en televisión que Sendero Luminoso reiniciaría sus acciones violentas a menos que el gobierno decretara una aministía para los líderes en prisión. El gobierno central actuó con contundencia y volvió a lanzar una ofensiva para detener a los últimos reductos de Sendero Luminoso. No resultó muy efectivo ya que el grupo siguió con emboscada contra patrullas policiales. Tal fue la situación que se produjo que el entonces presidente peruano, Alejandro Toledo, declaró el estado de emergencia en el estado de Huánuco en febrero de 2006. Pocos meses después, en octubre, Abimael Guzmán y su pareja, Elena Iparraguirre, fueron condenados a cadena perpetua por la Sala Penal Nacional de Terrorismo de Perú. Parecía que el estado peruano daba el golpe definitivo a través de una condena que tenía un gran significado simbólico.

Del maoísmo al narcoterrorismo

Con todo, las acciones de Sendero Luminoso siguieron desarrollándose. Incluso, se crearon grupos disidentes que se mostraban contrarios al anteriormente querido Presidente Guzmán. En lo que corresponde al grueso de la organización, comandada por el Camarada Artemio, siguieron con sus ataques. El más conocido fue contra un convoy militar cuando mataron a 19 personas en 2008. Por aquel entonces, los vínculos entre el narcotráfico y el Camarada Artemio eran conocidos y los objetivos finales de la organización habían pasado de la instauración de un régimen comunista a la negociación de la liberación de presos.

Las relaciones entre una de las facciones, el VRAE, y el narcotráfico eran obvias, en la medida que dicho grupo permitía la plantación de coca en territorios controlados por el grupo armado. Con la reciente captura del Camarada Artemio en el pasado mes de febrero y las declaraciones de varios de sus compañeros, quedan más que claros los vínculos entre Sendero Luminoso y los narcotraficantes peruanos, quienes daban ayuda operativa a los guerrilleros. En este sentido, Perú someterá a Artemio a un juicio por terrorismo y narcotráfico.

Tras el descabezamiento de los restos de Sendero Luminoso, no se sabe si la lucha continuará, aunque es probable que se inicie un proceso de desmovilización; algo que, en absoluto, asegura el fin de la violencia.

Comentarios

Claudia B. ha dicho que…
interesante analisis, estas ratas senderistas tratan por todas las formas de llegar al poder, su ultimo intento ha sido reorganizar su grupo terrorista bajo la fachada de un partido politico llama MOVADEF, gracias a dios el JNE les rechazo la inscripcion y no son mas que un grupete del monton, ya han pasado muchos años desde que Abimael hacia de las suyas y mucha gente no lo recuerda con claridad en especial los jovenes nacidos despues de la captura, tal vez por eso intentan lavar los cerebros como lo hacian en los 80, pero los medios se encargan cada dia de recordar a la gente las atrocidades que hicieron y estan dando resultado, el terrorismo ha sido la etapa mas negra de nuestra historia reciente y los peruanos no estamos dispuestos a pasar por lo mismo JAMÁS...saludos desde Perú :)