Goodbye audis



En Galicia aún sigue escociendo el tema de los coches oficiales. Y es que, de todos es sabido que el Partido Popular consiguió dar la puntilla en las elecciones municipales a través de una estrategia que caló en los ciudadanos. El panorama no podía ser mejor para los 'populares': un presidente -en este caso Pérez Touriño- que se gasta el dinero público en automóviles suntuosos y muebles de diseño. Ahí pudieron hacer daño a un ejecutivo bipartito que se mostraba débil y que no había sabido responder a las expectativas creadas entre quienes veían necesario derrumbar a Manuel Fraga.

El conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda, ha explicado que la Xunta va a autorizar el proceso para enajenar los 32 vehículos oficiales de gama alta que dispone el gobierno regional. A cambio, las autoridades esperarán recibir una cierta cantidad de dinero a la que se sumará un número considerable de coches de menor gama. Hasta aquí, podremos estar de acuerdo todos aquellos que creemos que el patrimonio público no debe despilfarrarse. Resulta insólito, y propio de un país poco avanzado social y políticamente, que nuestros representantes hagan carrera de una profesión como es la política. Junto con Italia (lo de ese país es de vergüenza supina), España ve cómo muchos politicuchos, formados por los mismos partidos, viven 20 años o más saltando de un cargo a otro. Primero son alcaldes, quizá después consejeros autonómicos y más tarde asesores de la administración central.

Volviendo a tierras galaicas, el PSdG ha dicho que con esta medida de venta se está "dilapidando el patrimonio de los gallegos", un patrimonio -añado- del que muy pocos podrán disfrutar. El actual presidente, Núñez Feijoo, supo entonces tocar la vena sensible de algunos pero no se dio cuenta de que su estrategia se le podría echar encima. Según los socialistas gallegos, 19 de esos 32 vehículos que se van a enajenar, fueron adquiridos en tiempos de Fraga. Podemos darnos cuenta de que el malgasto de lo que es de todos no es algo propio de una formación u otra, sino de unos personajes que han sabido ganarse la vida sin ser conscientes de la labor que realmente deberían desempeñar.

No es de recibo que unos malgasten y que otros, al más puro estilo fariseo, afirmen que van a acabar con ese despilfarro que ellos habían iniciado. Quizá sea muy atrevido, pero desde estas líneas propongo que nuestros políticos sean controlados constantemente en materia fiscal. En vez de comprar un Audi para un ministro, quizá habría que pensar en un Seat Toledo. Eso sí que es austeridad.

Comentarios

Loc@ ha dicho que…
¿Y se van a enajenar... ¿por qué precio? ¿Quien saldrá ganando con esa operación. ¿a quien en definitiva se los van a vender de saldo?
Estas cosas del lavado de imagen... como que huelen mal, y despistan de lo esencial.
En cuanto a supervisión fiscal de los políticos, correcto ¿qué piensan ellos?
Besos. PAQUITA
Butzer ha dicho que…
Bueno, está claro que las cosas hay que hacerlas bien hechas. Venderlos a buen precio y a quien dé más por ellos.
Está claro que lo mejor es deshacerse de ellos, simplemente es un pastón en gastos de mantenimiento.
Duende Crítico ha dicho que…
Paquita, se enajenarán por lo que les ofrezcan. Seguramente será un chollo que más de uno aprovechará. Y sí, los lavados de imagen despitan muchísimo. Eso es lo que intentan desde cualquier gobierno.

Butzer claro que hay que deshacerse de ellos pero no creo que el PP esté en moralmente legitimado para hablar de un despilfarro que ellos también desarrollaron. Que protestara UPyD sería más lógico, por ejemplo.

Un saludo a los dos ;)