
Estudiante, universitario para más señas, joven y con ganas de sacar su futuro adelante. Ese es el nuevo perfil objetivo de ETA. Lo demostró ayer con el atentado perpetrado en el principal aparcamiento de la Universidad de Navarra. Buscaron una hora concurrida como son las once de la mañana y se "equivocaron" al no avisar dónde iba a explotar ese coche bomba repleto de odio y revanchismo. Ahora, como hicieron valer en las anteriores ocasiones que atacaron la institución universitaria, ETA demuestra que no le interesa el futuro y que lo que le importa es imponer su totalitarismo y dogmatismo a quienes precisamente intentan - a trancas y barrancas- practicar el librepensamiento y la investigación.
Resulta curioso como quienes se inclinan hacia la violencia para defender sus postulados políticos tienen la misma edad que aquellos que quieren ahondar en la diversidad y en la pluralidad. Es cierto que el centro privado navarro, ligado al OPUS, no es el máximo ejemplo de liberalismo, pero aún así se constituye como una herramienta más de expresión de la diversidad social existente en la comunidad foral. Quienes no creen en esa pluralidad son precisamente los que no desean usar la política, y la palabra que lleva implícita, y practican estrategias anacrónicas, cegadas por un falso mito de liberación nacional. Da mucha pena ver como unos jóvenes de "veintitantas" primaveras pueden todavía creer en conceptos que están fuera de lugar como pueden ser el pensamiento único, la unidad de las masas o la eliminación del disidente.
Según nos han dado a conocer las Fuerzas de Seguridad del Estado los autores materiales no tenían planeado este ataque. Esto puede ser cierto si atendemos a los datos de que se expusieron demasiado a que les explotara la bomba que llevaban o de que acudieron a un sitio proclive sin vigilancia para poder escapar cuanto antes. Quien cree que cuyo final está cerca intenta morir dañando al oponente y así lo demuestra ETA. Dicen que el perro cuando se encuentra acorralado muerde no para escapar, sino para dañar a sus captores. Es posible que esto ocurra con otros animales, como puede ser la omnipresente y enroscada mala víbora.
Ahora me pregunto ¿soy un objetivo potencial de ETA? Pues sí, de hecho todos podemos serlo. Hace mucho sólo había "colectivos" a quienes se dirigían las sangrientas balas independentistas, ahora también somos los universitarios como garantes de una democracia asentada que busca el progreso social y político. Quienes creemos en el debate continuo y en el respeto a las opiniones no somos buenos amigos de los que siguen prácticas autoritarias. ¿Se acuerdan que antes éramos la pesadilla del Caudillo? Ahora lo somos de los únicos que todavía siguen anclados en unos años que afortunadamente pasamos; porque no nos engañemos, ETA es todavía un desecho del franquismo que se encuentra externo a la sociedad en la que vivimos. Ya no hay dictadura, pero hay otros que nos la quieren imponer a su manera. Galopemos pues, hasta enterrarlos en la mar.



