Salir con camisa y volver con chaqué

'El Balcón de Rosales', una de las discotecas más "exclusivas" de Madrid


Tenía 18 años y toda una vida por delante. Puede sonar a tópico, es verdad, pero muchas veces los lugares comunes consiguen expresar con determinación la realidad. Podría haber sido yo perfectamente, pero le tocó a Álvaro. No le conocía para nada, pero creo que se parecía algo a mí. A ambos nos gustaba salir por ahí, ambos solíamos salir por Madrid, y ambos nos hemos chocado accidentalemente con alguien al intentar pasar entre las mareas humanas de una discoteca. Él tuvo la desgracia de encontrarse con una engreída, de esas que tienen un novio cachas y que cabalgan por algunas discotecas creyéndose reinas cuando en realidad no llegan ni a simples meretrices. Por mi parte he tenido la suerte de tropezarme con alguna universitaria con la que incluso he tenido la suerte de mantener conversación


Así son las cosas en el mundo de la noche. Sin motivo alguno, sin querer buscarlo, te puedes encontrar en un lío de tres pares de narices. Es lo que le ha pasado a Álvaro Ussía, un 'yogurín' que apenas estaba explorando su ciclo juvenil y que ha visto como un desaprensivo, inmerso en las sensaciones de las sustancias consumidas vía nasal, le ha cortado todo lo que en un futuro podía merecer la pena. Y es que, todos los que hemos salido en más de una ocasión por los locales madrileños sabemos de lo que hablamos. En la puerta de cualquier garito, con aire de superioridad, puedes encontrarte al típico matón, al más puro estilo Cosa Nostra, al que tienes que doblegarte.


"Ten cuidado", "no hagas eso", "tápate esa camiseta"... son algunas de las cosas que te pueden decir tus amigos. Si no cumples los requisitos pues no entras y puerta. Eso sí, como se te ocurra contestar algo date por perdido porque como se le cruce los cables puedes acabar mal. Por eso, cuando decides salir con los amigos, hay que olvidarse eso de exigir y acatar a regañadientes las insolencias de un analfabeto que en un futuro acabará peor que tú. Tampoco se te ocurra mirarle fijamente a los ojos, no sea que se le pase por la cabeza que quieres bronca. Una bronca que, por cierto, perderías al instante. Una vez dentro debes pasar desapercibido si no quieres que te echen el ojo. Si lo hacen has firmado una sentencia de la que no sabes cuál es su pena. Puede ser una simple expulsión con los mejores modales o puede ser algo peor.


Hay que reconocer que los "seguratas" de la noche -no esos trabajadores que se dedican a vigilar un edificio de oficinas- son auténticos profesionales de la intimidación y de la violencia. Sus enormes músculos y su cabeza rapada consiguen que nadie se pase de la raya. Si lo que toca es pelear, seguramente el paisano de turno sabrá algún arte marcial que te puede dejar tirado de un golpe, tal y como le pasó a Álvaro. Nuestro joven no tenía señales externas de golpes, pero tenía unas costillas hundidas y un corazón en parada. Si nos fijamos bien, esto es algo propio de avanzados en el arte de la lucha que anteriormente han tenido otro tipo de denuncias relacionadas con su actual trabajo o con otros "trabajitos".


Ahora son muchos los políticos y servicios públicos los que sienten esta pérdida. Hablan de regular estos empleos de noche. Mientras no han hecho nada. 'El Balcón de Rosales', la sala donde sucedieron los hechos, acumulaba 47 denuncias por agresiones. Un amigo me ha comentado que allí había una auténtica mafia. Y nadie hizo nada. Ni el Ayuntamiento, ni la Comunidad de Madrid tuvieron agallas para hacer efectiva la justicia en unos locales donde esta suele ser una gran ausente. Porque recordemos, no es justo salir por la noche engalanado en tus mejores ropas y volver a casa en una caja de madera.

Comentarios

Naveganterojo ha dicho que…
Pobre chico, sale a pasar un buen rato, a divertirse, y se encuentra con asesinos camuflados de porteros.
¿Por que tiene que haber siempre muerte antes de que los poderes publicos decidan cortar por lo sano?
Duende Crítico ha dicho que…
Es una pena lo de este chaval... y lo fuerte es que no haya pasado otras veces viendo la "gente" que hay en las porterías. Si a esto le sumamos que estos "trabajadores" van muchas veces en condiciones no idóneas, pues nos encontramos esto.

Pasó lo mismo con un joven sudamericano en Barcelona y se tomaron medidas. Y aquí, en Madrid, nada de nada. Al final siempre se corta por lo sano cuando hay desgracias, es lo que hay cuando tenemos unos cargos públicos que no saben abordar las verdaderas necesidades de su comunidad.

Un saludo navegante.
Raquel ha dicho que…
Hola Nacho. Llevo desde el domingo en casa enferma, de normal no veo nunca la tele pero me he tragado todos los programas matinales, todos los telediarios y todos los programas de sobremesa y nocturnos que pueda haber jajaja...No sé ni cómo tengo fuerzas, pero es lo más fácil estando enferma.
He escuchado por lo tanto todas los datos de los que se dispone hasta ahora sobre el caso. Estoy totalmente conmocionada. Me parece muy fuerte que esto tenga que ocurrir. Un chaval inocente, con tanto futuro por delante...Hay que tener cuidado de a quién se contrata para "cuidar" el local, aunque, todo hay que decirlo, vete a saber cómo serán los dueños para consentir que tios así custodien las puertas del garito.
Saludos.
Duende Crítico ha dicho que…
Pobre Raquel!!! Espero que te recuperes y que no te aburras como una ostra. Ya sabes lo que toca ahora: libros y películas jejeje

La verdad es que lo de Álvaro es indignante para los empresarios y para las administraciones que velan por nuestra seguridad en la Villa de Madrid y que no hicieron caso a los consejos de la policía que exigían el cierre de 'El Balcón de Rosales'... Los porteros son típicos matones que si les das una autoridad, no saben ingerirla.

Un abrazo fuerte ;)